Por / Betania Severino
El Seíbo

La
historia en la educación se justifica y se hace necesaria por muchas y variadas
razones, porque además de formar parte de la construcción de cualquiera
perspectiva conceptual en el marco de las Ciencias Sociales tiene un interés
propio y autosuficiente como asignatura educativa de gran potencialidad
formadora.

Los
docentes como guía de todo proceso educativo sin obviar la enseñanza de la
historia, debe hacer uso de una gama de estrategias y técnicas para poder
lograr los aprendizajes de dicha asignatura en sus estudiantes y que estos sean
capaces de insertarse en el entorno social y natural, realizando análisis de la
causalidad y consecuencias de los hechos históricos, construyendo esquemas de
diferencias y semejanzas, estudiando el cambio y la continuidad en las
sociedades, haciendo explicaciones de la complejidad de los problemas sociales
y haciendo esfuerzos de buscarles posibles soluciones.
Por
todas las razones expresadas se debe despertar el interés por el pasado y es la
historia que planta cuestiones fundamentales sobre este “pasado” desde el
presente, lo que no deja de ser de gran contemporaneidad y, por lo tanto
susceptible de compromisos. El alcance de la historia es inmenso trata de
organizar “todo” el pasado y por ende su enseñanza sirve para fortalecer otras
ramas del conocimiento, de ahí que
muchas disciplinas no son posibles sin conocer algo de la historia y de su
historia.
La autora es Maestra en Historia y Antropología en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y Tec. De Ciencias Sociales, del Distrito Educativo 12-03 e El Seibo.
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